Revista Barroco
Auburn University Montgomery
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Montgomery, AL 36117
United States
pamela
Las vidas de las venerables como proto-novela en la Nueva España del siglo XVII: Isabel de la Encarnación y Catarina de san Juan.
Dra. Robin Ann Rice
Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla
Abstract
Resumen
The protonovel of New Spain is a creation of the biographers of the Company of Jesus. Their creative way of conceiving the spiritual induced, perhaps in part, the source material, that is, the experiences and plots of the Lives under inspection.
La Compaa de Jess est indeleblemente relacionada tanto con la escritura de las vidas[i] o hagiografas sobre religiosos novohispanos como con la censura y prohibicin de las mismas en el siglo XVII. Dos de estas creaciones que ms fascinacin incitan en el lector contemporneo, son Los prodigios de la omnipotencia y milagros de la gracia en la vida de la venerable sierva de Dios Catarina de s. Joan, escrito por el padre Alonso Ramos de la Compaa de Jess, que se empez a publicar en 1689[ii] en Puebla de los ngeles y la Vida de la venerable madre Isabel de la Encarnacin, compuesto por el Licenciado Pedro Salmern, impreso en 1675 en Puebla de los ngeles. Fascinacin porque las dos hagiografas asemejan ms a novelas fantsticas que a biografas de venerables por su contenido colmado de detalles descriptivos y bizarros. En efecto, los textos demuestran caractersticas de la novela: una estructura no lineal que se gua ms por episodios fantsticos que por una cronologa biogrfica. Adems, las descripciones variopintas exceden y rompen con los requisitos de un relato histrico. Si las aventuras en la pica se cohesionan por medio de un protagonista convertido en hilo conductor de la historia, las vidas que examinar en este estudio tambin se desarrollan episdicamente en bloques que van entrelazando relatos sobrenaturales de encuentros con el diablo, las almas del Purgatorio y otras penurias de la vida religiosa.
La Compaa de Jess y su concepto particular de la vida espiritual crearon ciertos rasgos para definir el estado de venerable. Estos rasgos se transformaron en patrones de conducta que los lderes espirituales jesuitas de Puebla de los ngeles transmitieron a sus seguidores. Estos estilos de vida religiosa que se grabaron en las hagiografas del siglo XVII distorsionan la voz biogrfica en cuanto a contenido y estilo hasta perder la fibra de la verosimilitud intrnseca de este gnero. Talvez la protonovela novohispana es una creacin de los bigrafos de la Compaa de Jess. Su manera imaginativa de concebir de lo espiritual indujo, quizs, en parte, la materia prima, o sea, las experiencias y las tramas de las vidas bajo inspeccin.
A pesar de su punto de vista ortodoxo sobre los gneros literarios en la Nueva Espaa, Cedomil Goi, en su trabajo, La novela hispanoamericana colonial, admite que [l]a mezcla de gneros no es un fenmeno infrecuente, en particular en el siglo XVII (370). Por lo tanto, creo que se puede caracterizar la protonovela hagiobiogrfica como un escrito que, dentro de un marco histrico narrativo, relata hechos fantsticos que alegatoriamente han pasado a una tercera persona, en este caso, la religiosa. Esta tercera persona ha contado los acontecimientos al bigrafo, normalmente, el confesor, el cual, con un lujo de detalle extraordinario, va creando una protagonista ficticia. El bigrafo asiente los datos con analogas entre la religiosa y figuras bblicas, fechas histricas, listas de nombres y sucesos vvidamente pintados. La distancia entre lo que la venerable cont a su confesor o bigrafo y los hechos extraos descritos aluden a gneros no histricos. Goi enumera los tipos de novelas en su ensayo e incluye uno que l denomina las formas innovadoras de la novela moderna. Dentro de esta categora, vemos semblantes de la hagiobiografa: [es] una narracin presentada por un narrador personal que integra un lector ficticio y se refiere a un mundo de experiencias personales y cotidianas. El mundo narrativo adquiere su forma cerrada cuando el personaje o, esencialmente, el espacio se convierten en planos estructurantes (Goi 372). El narrador de las vidas es personal: se pone en el lugar de la religiosa que no tiene voz propia en los escritos que voy a examinar. La narrativa de las vidas es un palimpsesto: el sujeto (la religiosa) es sofocado pero de vez en cuando la vislumbramos en las palabras del confesor en los momentos efmeros de verosimilitud de la historia. En otros episodios, la narrativa es ms opaca y es claramente el punto de vista del confesor que palpamos en las descripciones de estas vivencias ntimas moldeadas en el texto. Se podra llamarla una novela histrica fantstica en la cual el confesor entra y sale del modo biogrfico en su escrito.
Si la importacin de novelas a la Nueva Espaa fue prohibida por Carlos V en una Cdula enviada a Amrica en 1531 (Bravo 111), la escasez de literatura imaginativa es compensada en el siglo XVII por la proliferacin de biografas, llamadas vidas que abundaron. Este gnero biogrfico se usaba para destacar las virtudes de los beatos, siervos de Dios y venerables que poblaron los conventos y monasterios del perodo. Fiel a la tendencia barroca novohispana de interesarse por lo extico y [...] lo contrastante (Rubial 52), las vidas de los religiosos empezaron a volverse ms y ms extravagantes:
Por un lado se nos muestra a una sociedad sedienta de hechos prodigiosos y a un grupo clerical dispuesto a proporcionrselos a travs de una rica literatura; por otro lado, vislumbramos una cultura obsesionada por lo religioso y por los contrastes violentos; finalmente descubrimos la existencia de un aparato represivo que controlaba las manifestaciones populares y que frustraba cualquier intento devocional que no se sujetara a las normas de la religiosidad oficial (Rubial 52).
Efectivamente, Puebla de los ngeles se convirti en una de las ciudades que ms vidas produjo en la Nueva Espaa. No es una casualidad que las dos religiosas cuyas biografas estudiar en este trabajo: Isabel de la Encarnacin y Catarina de san Juan, tuvieron en algn momento de sus vidas, como director espiritual al padre Miguel Godnez. l era uno de los grandes promulgadores de este modo de retratar la vida espiritual. Su obra Prctica de la teologa mstica fue:
inspirad[a] en las propuestas del misticismo contrarreformista [...] [pero] la exaltacin espiritual del padre Godnez resultaba en ocasiones excesiva para la disciplina jesutica, razn por la cual no vio impresa en vida su magna obra dado que haba conseguido inquietar a los inquisidores novohispanos (Loreto 163).
El padre Godnez tena un papel clave en este estilo peculiar de escribir las hagiografas poblanas.
La fama que tuvieron Isabel y Catarina en vida y las repercusiones pandemnicas de sus exequias fnebres facilitaron la escritura de sus hagiografas. Si en el siglo XVI el Concilio de Trento intent aumentar el culto a los santos, reliquias e imgenes como una manera de acercarse a las realidades inmateriales a travs de los sentidos corporales (Rubial 35), en la primera mitad del siglo XVII, Urbano VIII tuvo un cambio de idea decretando restricciones sobre el contenido de las hagiografas. Sin embargo, fue hasta finales del siglo XVII que los decretos paulatinamente empezaron a tener efecto en la Nueva Espaa.
El propsito de mi estudio es de explorar varias facetas de la teora y prctica de escribir vidas en la Nueva Espaa del siglo XVII. Por un lado, quiero ilustrar que la prohibicin de circular narrativas imaginativas quizs ayud en aumentar las caractersticas ficticias de las hagiografas, creando un corpus literario protonovelstico. Por el otro lado, quiero examinar el papel que tuvo la naturaleza de la religiosidad que ayud proliferar el padre Godnez en la acentuacin de episodios extraos y bizarros en las historias sobre Isabel y Catarina provocando un escrutinio ms y ms preciso de estos tipos de escritos.
Los Jesuitas y la Contrarreforma:
En la segunda mitad del siglo XVI, el Concilio de Trento hizo un cambio en la instrumentacin de la Inquisicin. Fundada en el siglo XII, el manejo de la Inquisicin haba estado en manos de los dominicos. El cambio era que el Concilio se la asign a una orden fundada en el siglo XVI por Ignacio de Loyola, la Compaa de Jess (Couliano 194). De ahora en adelante, en la Nueva Espaa, existira una idiosincrasia: los que animaban a los religiosos a contar sus extraas historias eran miembros de la Compaa, pero, tambin, era la Compaa la que iba a estar relacionada cercanamente con la censura y prohibicin de estos mismos relatos.
Los jesuitas estn ntimamente relacionados con las ltimas manifestaciones de la cultura fantasmagrica medieval en cuanto a sus prcticas espirituales. Ignacio de Loyola incorpora la educacin de la imaginacin como parte de la metodologa didctica en su Ejercicios espirituales, publicado en 1596. Por medio de la prctica de una especie de arte de la memoria, los discpulos tenan que imaginar las torturas del infierno, los demonios, la Pasin de Cristo y otras escenas de la historia del Cristianismo. Pero, estos ejercicios no son solamente actividades del mundo de la meditacin, los participantes crean su propio teatro interno de lo fantasmagrica. Los practicantes son alentados a recordar los sucesos por medio de los sentidos de vista, odo y tacto (Secunda Hebdomada, dies I-VII). Involucrados en la creacin del escenario, los religiosos son interpelados a participar en las escenas imaginadas (Couliano 194).
En muchas instancias, movimientos y tendencias ideolgicos se hiperbolizan en la Nueva Espaa. Quizs los exagerados movimientos para mantener el control centrpeto sobre los habitantes eran para no salir de la rbita del control centrfugo de la metrpoli. Sea cual sea el motivo, las manifestaciones espirituales transmitidas en las vidas poblanas siguen, y, hasta exageran, tal vez, las disposiciones de Loyola en su Ejercicios espirituales. En el caso de Catarina de san Juan, no saba leer o escribir, por lo tanto, el padre Ramos se bas en el testimonio oral de la religiosa. En cuanto a Isabel de la Encarnacin, hay mencin de una memoria escrita por ella, adems de las redacciones de Miguel Godnez, Melchora de la Asuncin y otra de Francisca de la Natividad (Loreto 162). El texto del padre Salmern es bsicamente una transcripcin de Godnez y esto es significante. La importancia de Godnez en esta historia es reveladora. Adems de ser por un tiempo el confesor de Isabel, Godnez tena puestos muy importantes dentro de la jerarqua de la iglesia novohispana como dictamina Rosalva Loreto:
[era] rector de los colegios jesuitas de la ciudad de Mxico entre 1631 y 1638, [...] En 1641 fue propuesto como calificador del Santo Oficio de la Inquisicin de la Ciudad de Mxico, puesto que ocup en 1643 simultneamente con el de rector del colegio de San Ildefonso de Puebla. El jesuita entabl una fuerte amistad con el virrey obispo Juan de Palafox y Mendoza con quien comparti algo ms que puntos de vista sobre el tema de la perfeccin espiritual y la bsqueda de espritus alumbrados, perfectos y proficientes en el Nuevo Mundo (160).
Los jesuitas estaban estrechamente relacionados con la creacin literaria de las vidas de las religiosas en Puebla de los ngeles. Adems, como vemos en el caso de Godnez, tambin, formaban parte del aparato de la Inquisicin.
Si bien es cierto que ninguna de las religiosas bajo estudio aqu eran declaradamente msticas, tambin es cierto que su conducta, segn los hagigrafos, era de fisonoma mstica. En su descripcin de la actitud mstica, Certeau alega:
El discurso mstico transforma al detalle en mito; se aferra a l, lo exagera, lo multiplica, lo diviniza, hace de l su propia historicidad. [...] Un destello mantiene fija a la atencin. Instante exttico, relmpago de insignificancia, este fragmento de lo desconocido introduce un silencio en la proliferacin hermenutica. [...] poco a poco, la vida comn se convierte en la ebullicin de una inquietante familiaridaduna frecuentacin del Otro (20).
Es un estilo de vida, y, en cuanto a la escritura de sus vidas se convierte en estilo literario. Efectivamente, el modo de transmitir estas experiencias se convierte en frecuentaciones constantes con el Otro, como veremos ms adelante.
Catarina de San Juan:
La circulacin de libros del Viejo Continente a la Nueva Espaa fue controlada de muchas maneras. Primero, entra en consideracin [e]l largo proceso que va desde el taller de produccin hasta su venta en libreras [...] convierten al libro en uno de los elementos de la cultura material con ms significantes y significados que podemos encontrar (Rueda 80). Luego, si se pudiera lograr la impresin del material, haba otros problemas. Como diagnostica Dolores Bravo:
que los escritos de ficcin fueran tan poco cultivados en la Nueva Espaa reside en una significativa Cdula que el Emperador Carlos V envi a Amrica en 1531 y en la que prohiba que llegasen a las nuevas tierras los textos de contendido novelesco; este veto comprende: libros de romance, historias vanas o de profanidad, como son de Amads o otras desta calidad, porque ese es mal ejercicio para los indios e cosa en que no es bien que se ocupen (111).
Esto no quiere decir que nunca infiltraran para llegar a las manos de los privilegiados, textos de ndole imaginativa, pero con el paso del tiempo era una labor ms y ms difcil importar los textos prohibidos. A partir de 1571, se instala la Inquisicin Mexicana y organiza una red de vigilancia en el interior del virreinato, somete a instrucciones severas la visita de navos y encausa a varios libreros e impresores (Rueda 85). A pesar de una ligera proliferacin de libros contrabandos, la necesidad colectiva de alguna literatura imaginativa parece ser aplacada por la multiplicacin de vidas ms y ms estrafalarias.
Una de las figuras novohispanas que provoc y sigue provocando ms asombro en la imaginacin colectiva es Catarina de san Juan, conocida como la China Poblana. Su vida fue plasmada en el texto ms voluminoso impreso en la Nueva Espaa, bajo el ttulo: Los prodigios de la omnipotencia y milagros de la gracia en la vida de la venerable sierva de Dios Catharina de S. Joan. El autor del texto, el padre Alonso Ramos, profeso de la Compaia de Jess, fue su confesor. Plasm su historia en tres volmenes publicando la primera parte en 1689, la segunda en 1690 y la tercera en 1692. Antes de entrar en un anlisis de las caractersticas novelsticas y picarescas a lo divino de la vida de Catarina de san Juan, es interesante notar las peripecias de su biografa en los aos posteriores a su composicin.
Cuando la primera parte de su vida sali a la luz en 1689, el volumen haba recibido la aprobacin de las ms altas autoridades eclesisticas novohispanas incluyendo un calificador de la Inquisicin. La publicacin de la segunda parte, un ao despus, tuvo la misma aquiescencia que la primera. Sin embargo, cuando la tercera parte se edit en 1692, la primera parte ya se encontraba en el ndice de libros prohibidos en Espaa. La Nueva Espaa era ms lenta en seguir el caso, no obstante, en 1691 su retrato fue retirado de exposicin. En 1696, la Inquisicin mexicana haba vedado sus biografas (Myers 45-6). Kathleen Myers arguye que el mismo tipo de escrito que ayud canonizar a Rosa de Lima, en lugar de beatificarla, conden a Catarina de san Juan (45). Quizs Catarina era demasiado rara o marginal para tener el mismo trato.
En una Nueva Espaa adoctrinada por el sistema de castas, la China Poblana, proveniente de la India, habra sido inclasificable. El padre Ramos y los otros bigrafos utilizan su linaje, quizs, para legitimarla y es convertida en princesa. Si es cierto o no la informacin que nos ha llegado sobre su pasado noble, Catarina de san Juan no saba escribir o leer y tenemos que basar nuestra informacin en las versiones que hemos obtenido por medio de los escritos hagiogrficos. El autodesprecio que Catarina demuestra en el texto de Graxeda es un constante en las versiones de su vida: Qu soy yo sino un terra, un polvos, un muladar, una basura? Soy indina mujer, grandis pecadora, china bautizada en pe (De la Maza, 74). Cuando sucede el paulatino retiro por parte de la Inquisicin, de toda memoria de Catarina, se supone que es por rasgos de hereja que hallaron en los escritos de Ramos. Cuando uno es declarado hereje, siempre tiene un significado ms grande que el dictamen. Como enjuicia Certeau:
La hereja presenta, en efecto, la legibilidad doctrinal de un conflicto social y la forma binaria del modo como una sociedad se define al excluir aquello con lo que hace su otro (una forma de la que la mstica recibe primero su estructura binaria, al oponer un interior a un exterior). La hereja ofrece una articulacin de lo ideolgico en lo social, y la visibilidad de un proceso mediante el cual se establece un cuerpo social (28-9).
En efecto, el mismo padre Ramos inserta Catarina dentro de lo marginal convirtindola en una pcara beata. En un intento por legitimar a Catarina, le dota de orgenes casi mticas, y, por tanto, no fcilmente clasificable en el sistema rgido de las castas. A fin de cuentas, en qu casta se pudiera clasificar a la nieta de un emperador del Oriente? Clasificar puede conducir a censurar, y, por lo tanto, era ms fcil crear un ser biogrfico que desafiaba cualquier sistema de castas.
La primera parte del texto del padre Ramos se asemeja a una novela picaresca a lo divino. No le gustaba a Catarina hablar de su linaje por ser de origen pagano, pues, sus padres y dems parientes eran gentiles. Pero dijo que su abuelo materno era Emperador de la Arabia, y, aadi mascujando, y como entre dientes, que se llamaba Maximiano o Maximino (Ramos, I, 4). Su abuelo tuvo una hija llamada Borta que se cas con un Prncipe Mogor que tena absoluto dominio en la provincias o reinos vecinos a la feliz Arabia y a la India (Ramos, I, 5). Tambin, tena parentesco con el Tamorlan de Persia. Entremezclado con las noticias del linaje de Catarina, que es su nombre de bautizo, su nombre original fue Myrra, Ramos incluye seales prodigiosas de santidad en la vida temprana de la mogora. Por ejemplo, la denomina otro Moiss y relata que cuando era beb gate de su cama al jardn y de ah al ro. Se perdi por varios das flotando en el agua hasta la encontraron de nuevo y la devolvieron a sus progenitores.
En su vida temprana, Myrra se demostraba ser virtuosa. Ella era muy bella y cuando tena tres aos un noble mogor to (Ramos, I, 14), quera desposarse con ella cuando tuviera la edad adecuada. Empez a cortejarla y Myrra se indignaba ms y ms. Por lo tanto, se escondi en una cueva en la cual vivan una vbora y sus viboreznos para demostrar que prefera perder la vida que su pureza. Segn el relato, Dios no soportaba que ella viviera entre la idolatra y convoc guerras constantes entre el reino de su padre y los turcos y mahometanos. Sus padres mudaron la corte temporalmente a una ciudad martima y fue en este tiempo cuando Myrra, que contaba con nuevo o diez aos fue raptada por piratas portuguesas. La peor pena que senta era: el sentimiento que le caus el verse desnuda de sus vestidos y joyas que la adornaban y el verse arrojada entre la chusma del navo sin otra ropa que una frezadilla corta y rada que sirvi para cubrir su noble y delicado cuerpo hecho a holandas y ricas sedas (Ramos, I, 16).
Por fin, los piratas la transportan a Cochn. Un noble mercader natural del Mogor se enamor de su belleza y quera casarse con ella. Despus de muchas disputas, se acuerdan que ella viviera con una seora mogora hasta que tuviera la edad de casarse con el mercader. El mercader la visitaba con frecuencia y la seora mogora empez a tener celos. La mogora empieza a maltratarla:
Determin esta celosa desahogar su ira con la belleza que juzgaba causa u ocasin de su desprecio; procurando quitarle su natural hermosura; maltratbala con palabras [...] desgrendola a repelones, arrastrbala de sus cabellos, azotbala, aporrebala, y aseaba sus mejillas con la sangre que derramaba por las heridas. Procuraba que la hambre marchitase el color y gracias de su rostro [...] y as se resolvi a otro hecho ms alevoso que fue arrojarla al mar con el peso de una piedra para que se atribuyese a contingente desgracia lo que era estudiada malicia de su rabia (Ramos, I, 18).
Despus de este maltrato, un hidalgo portugus la encontr y la salv. No obstante, el hidalgo portugus: la tuvo mucho tiempo encerrada y como sepultada en vida; privndola de toda comunicacin humana (Ramos, I, 19). En Cochin, Myrra fue bautizada y su nombre cristiano como ya se sabe fue Catarina de san Juan.
El mismo hidalgo portugus la llev de Cochin a Manila, pero la travesa entre los dos lugares fue otra serie de torturas y maltratos:
Sali de Cochin esta favorecida virgen tan asistida del cielo como del mundo despreciada; y el mismo capitn que la llevaba era su mayor verdugo y el que ms la atormentaba. Por que al paso que con estimacin singular la estimaba y quera; el temor de perderla, le obligaba a traerla entre la chusma de las dems prisioneras. En el mar viva debajo de cubierta afligida y en los puertos donde llegaba el navo si la echaban alguna vez en tierra era para vivir olvidada en lo ms bajo e inmundo de los mesones o para experimentar en los montes y arenales todas las inclemencias del cielo, entre desprecios, hambres, desnudez y tantos bochornos que mudada una y otra vez la piel, pas el color blanco de su rostro a ser trigueo (Ramos, I, 26).
Estas aventuras nos recuerdan de los Infortunios de Alonso Ramrez de Carlos de Sigenza y Gngora en la cual el autor cuenta, en primera persona, las peripecias de un borinqueo que sufre acontecimientos parecidos a la mogora Catarina. El texto de Sigenza y Gngora se publica en 1690, y, por lo tanto, es contemporneo al escrito del padre Ramos. Como el texto de Ramos, es una biografa, una novela histrica. Una diferencia entre el relato sobre Alonso Ramrez, frecuentemente llamado una de las primeras manifestaciones de la novela picaresca novohispana y la historia de Catarina, es el uso de la primera persona versus tercera persona. En cierto sentido, tanto las vidas como las novelas picarescas son una especie de Bildungsroman: en el caso de Catarina, es su metamorfosis de pagana mogora a venerable cristiana poblana: es el camino a la perfeccin. En el caso de Alonso Ramrez es un recuento de sus viajes desafortunados hasta llegar a la corte del Virrey de la Nueva Espaa, el conde de Galve y la reivindicacin literaria por parte de Sigenza de Gngora.
Si la ocupacin del pcaro era de apaciguar el hambre por medio de astucias y ardides y procurar mantenerse vivo, el hado de Catarina era mantenerse viva sin perder su estado virginal. Y, de nuevo, llegando a Manila, su virtud est en peligro. En Manila, el capitn portugus le da ropa adecuada y la libertad de entrar y salir de su casa. Pero, una vez descubierta su hermosura, empiezan a llegar pretendientes: Uno de los pretendientes fue un hijo o descendiente de los Reyes de Japn que lleg a Manila con siete navos cargados para el comercio (Ramos, I, 27). El capitn portugus la esconde de nuevo en otra casa, pero, ah:
un hombre tan lascivo como cruel quiso robar muchas veces su honestidad y pureza valindose del retiro donde estaba oculta como de ocasin segura, para lograr sus depravados intentos, y no pudiendo rendirla con carios, con amenazas, ni con la fuerza; pas a desahogar su pasin con crueldades [...] la hera muchas veces a mano abierta y cerrada hasta dejarla un da baada en su sangre inocente con la punta de la daga (Ramos, I, 27).
Por fin, su llegada a Puebla de los ngeles es inminente. Segn reza el texto, la Providencia puso en los pensamientos del Capitn Miguel de Sosa, vecino de la Ciudad de los ngeles de tener en casa una chinita[iii]. Por lo tanto, el Capitn encarg a un noble portugus, compadre suyo, de mandarle una china cuando viajaba a las Islas Filipinas. El compadre pag un precio muy alto para Catarina. Tuvo que viajar escondida desde Manila hasta el Puerto de Acapulco porque el Virrey de Mxico haba mandado una carta al Gobernador de Manila pidiendo tambin una china, pero ya estaba apalabrada con el Capitn poblano. Entonces, Catarina hizo el viaje entre Manila y Acapulco disfrazada como hombre para que el Virrey de Mxico no se le quitara al Capitn Sosa.
Catarina de san Juan lleg a Puebla en 1619 con la edad de diez o doce aos, muy parecidos a los trece que tuvo Alonso cuando abandon su isla. La narracin de los primeros aos de su vida, es claramente un esbozo para una novela picaresca a lo divino. La novela picaresca es narrada en primera persona y el protagonista es de un estrato social marginal. El caso de Catarina de san Juan es como muchas de las religiosas que no tenan el privilegio de apropiarse de las historias de sus vidas. Una seal de esta marginalidad es que los confesores hablan por ellas en las biografas. Adems, Catarina tena menos privilegios que otras religiosas. En el mundo novohispano jerarquizado por el color, Catarina no caba dentro de las castas tradicionales de la colonia. Pese a su linaje real, Catarina lleg a la Nueva Espaa como una esclava y de color, y, por tanto, como una figura ms marginal que las otras religiosas. Segn Alexander Parker, el pcaro es creado por una sociedad amarrada por normas hegemnicas y los cortesanos envidiaban la libertad de los pcaros. Si aceptamos esta teora, Catarina sera aun ms extraordinaria por su estado de mujer. Claramente, los pcaros son antihroes. Ah est la divergencia verdadera entre la vida de Catarina y la de los pcaros, y por esto, designo el trmino novela picaresca a lo divino a la narracin de los primeros aos de la mogora. Hasta su llegada a Puebla de los ngeles, la vida de Catarina fue una lucha continua para conservar su virginidad. Desde un punto de vista religioso, Ramos intenta moldearla en una herona.
El autor de Los prodigios, el padre Alonso Ramos, no escatim ningn detalle con respecto a las vicisitudes de la vida de Catarina. Por esto, el texto es ms que un testimonio a la vida religiosa de una venerable. Quera contar el linaje de su familia y la nobleza de sus races. Adems, relata mucho de su largo vaivn por el oriente sin el afn de convencernos de su estado piadoso sino narrar episodios de aventuras. Es ms tarde en el texto que pormenoriza sus oraciones, sacrificios, poderes milagrosos y batallas con el diablo. Entonces, qu fin tena en mente el padre? Quizs forjar una historia que satisficiera dos fines: comprobar la santidad de Catarina de san Juan, y, a la vez, entretener a sus lectores. Como enfatiza Antonio Rubial: Esclava y princesa, virgen y casada, analfabeta y sabia, Catarina era un producto de la cultura barroca que exaltaba los opuestos. La sociedad que la acogi, amante de lo extico y de lo contrastante, debi estar fascinada al escuchar que esos hechos prodigiosos ocurrieron en su tierra (52). Desde un punto de vista social, el padre Ramos subsan dos necesidades: por un lado, siguiendo el ejemplo del padre Godnez y su propensin para cultivar el pensamiento y el comportamiento msticos, el bigrafo contribuy a las cantidades de vidas escritas sobre prodigiosas en Puebla para posiblemente conseguir una beatificacin para la Nueva Espaa, por el otro lado, a sabiendas o no, forja una historia que suple perfectamente la escasez de materiales novelsticos en el Nuevo Mundo. El arte de escribir vidas se convierte en el arte de crear novelas hagiogrficas. En el caso de Catarina de san Juan, la situacin sale fuera de control desde una perspectiva eclesistica: el Tribunal del Santo Oficio [tiene que] prohibir, primero, la veneracin de las imgenes de la esclava, que comenzaba a hacer milagros, despus, el culto que se le renda en el aposentillo donde vivi cuarenta y cuatro aos, y, finalmente, la difusin de sus biografas (Rubial 52). Las tres partes de Los prodigios de la omnipotencia y milagros de la gracia en la vida de la venerable sierva de Dios Catharina de s. Joan, llaman la atencin tanto en Espaa como en la Nueva Espaa hasta ser prohibida su circulacin.
En conclusin, los hagigrafos expropian las vidas de las venerables. Con o sin la autorizacin del sujeto, relatan historias ilusorias. En el caso de Catarina, no hay comprobacin de su origen noble pero ayud exentarla del sistema novohispano de castas que seguramente no le hubiera permitido la entrada a los crculos de poder religioso en el cual transitaba. Adems, es difcil creer que alguien que haya llegado como esclava a Puebla, proveniente de la India, de color triguea que nunca aprendi a leer o escribir pudiera entrar en la primera lnea de atencin del poder.
Pretendieron sus padrinos que aprendiese a leer y escribir y con haberla dotado el cielo de un gran entendimiento, ingenio, memoria, elocuencia y habilidad para aprender la doctrina cristiana que enseaba a los criados y esclavas de la casa no pudo conocer letra porque quiso el Altsimo que se atribuyese a s magisterio y no a las letras terrenas (Ramos, 1, 29).
Al mismo tiempo, hablaba de una manera extraa: nos manifest la providencia en conservar a esta criatura (aunque elocuente) con el impedimento de bozal o cerrada en su pronunciacin para que entendiesemos que sus palabras eran de Dios y no suyas (Ramos, libro 1, 30). Qu pudiera hacer Ramos para neutralizar a la China Poblana? Era esclava, no blanca, no saba leer y escribir y hablaba con el impedimento de bozal. La solucin, tal vez, era de darle orgenes mticos: convertirla en una princesa que tena actitudes santas en su tierra natal pagana, una princesa raptada por piratas que perdi su belleza por el maltrato, siempre conservando su virginidad. Transforma la vida de Catarina en una novela fantstica a lo divino para aplacar las exigencias doctrinales de la Compaa de Jess y las exigenicas literarias del pueblo.
Isabel de la Encarnacin:
La narracin de la Vida de la venerable madre Isabel de la Encarnacin (1675), escrita por el Licenciado Pedro Salmern, es un ejemplo del demonolgico usado para fines novelsticos. Como arguye Rosalva Loreto sobre el demonio: Este personaje form parte del imaginario cultural y religioso aceptado durante los siglos XVI y XVII (172). El diablo es tan presente en las vidas como Dios. En el caso de Isabel de la Encarnacin, esta figura aade un dramatismo y tono fantstico al texto. En la biografa, la monja se convierte en una herona pica cuya lucha con el diablo se transfigura en una aventura que no traspasa su celda. Las apariciones del demonio en la celda de la monja incluyen una multitud de formas animales con conductas violentas. El texto de Salmern es imaginativo y seguramente fascinaba a los que escuchaban las historias.
Isabel de la Encarnacin (1596-1637) era muy distinta de Catarina de san Juan en que no haba salido de Puebla en su vida. Sin embargo, sus experiencias privadas eran una manera de alejarse de la realidad. Los diablos que poblaban su celda eran descritos por Salmern de esta manera:
uno de estos tres asistentes y verdugos tena forma de una disforme culebra que la cea por la cabeza, frente y sienes con intolerables dolores. El segundo en forma de una espantosa serpiente que se le enroscaba por la cintura. El tercero y ms penoso en figura de un hombre desnudo [...] El escuadrn de los dems demonios era en diversas formas y figuras de leones, tigres, lagartos, toros, tortugas, perros, gatos, cangrejos y chicharras y de otros animales, y tambin en forma de soldados, unos negros, otros desnudos a caballo (1, 20).
El mundo fantstico se desarrolla en un espacio muy pequeo pero alude a lo maravillosa de las novelas caballerescas. La disputa de la monja contra todas las distintas manifestaciones del diablo es valerosa: el demonio la maltrata y luchan tan ruidosamente que las otras religiosas se asustan.
Hay largos episodios que incluyen el trato inusitado que Isabel tena con las almas en el Purgatorio. Las almas llegaron al convento clamando ayuda espiritual para salirse de su pena: decan que pareca que todo el Purgatorio se los haba venido al convento y que eran tantas las ocupaciones en que las tena la madre Isabel de la Encarnacin que no haca otra cosa de da y de noche que sufragios para las almas (2, 56). A veces, las almas le cansaron con sus peticiones. Por ejemplo: una noche despus de maitines, se puso a rezar el oficio de difuntos por uno que le haban encomendado, [...] despus de haberlo acabado, oy una voz que deca: rzame otro, y en acabndolo, oa la misma voz y volvi a rezar otro, y casi toda la noche se pas en los mismo, porque rez cinco oficios que le pidi aquella alma (2, 57). Pero, las oraciones tuvieron su recompensa, Isabel poda verlas salir del Purgatorio y entrar al Paraso. El padre Salmern narra: y para mayor consuelo suyo, permiti nuestro Seor que viese como salan las almas, por quien padeca, de aquella terrible crcel, tan hermosas y resplandecientes y entraban en la gloria dndole primero las gracias (2, 58). El Licenciado hace mencin de un documento histrico de sus memorias que l mismo vio y que relata todas estas historias: sac un copioso nmero de ellas [del Purgatorio] y confieso que cuando vi la memoria que tengo en mi poder, me admiro mucho, la cual queda cerrada y sellada en el archivo del convento con otras cosas maravillosas de esta venerable religiosa que por ahora no conviene salgan a luz por justos respetos hasta que en tiempos venideros (2, 58). Aqu nos revela que la monja haba escrito una memoria que hasta la fecha no se ha encontrado. La mezcla narrativa de Salmern es interesante: documenta y hace analogas entre Isabel y protagonistas de la Biblia, por ejemplo, Job. Tambin da fechas, nombres, eventos y lugares histricos para hacer ms verdico el cuento, o, como la cita anterior, comenta que ha visto por escrito las experiencias redactadas por la misma Isabel. En la ciudad letrada, este hecho dara autenticidad a los sucesos. Da la impresin que las partes fantsticas del texto son para entretener a la audiencia. El lujo de detalle y las repeticiones de las escenas demonolgicas y de los otros hechos maravillosos son aspectos novelsticos que el autor ha agregado para hacer de esta vida ms que una biografa. Quizs se puede llamarla una hagiografa novelada.
Si Isabel dej una memoria escrita por ella, se supone que saba leer y escribir. Pero, lo que llama la atencin de la redaccin de Salmern es el lxico. Por ejemplo, las manifestaciones del demonio se asemejan a un bestiario medieval. Isabel habr recitado el listado de formas animales en las cuales haca su apariencia el demonio? Parece increble. Apunta a un recuento de los hechos en el cual la verosimilitud, caracterstica de la biografa, es completamente ignorada. El propsito de la escritura es de contar la vida de Isabel, pero para hacer esto, no faltaran las descripciones estrambticas de hechos extravagantes. Sabemos que el texto del Licenciado Salmern es una calca de la biografa escrita por el padre Godnez, autoridad eclesistica de la Nueva Espaa. En qu cosa estaban pensando con la circulacin de estas historias fantasmagricas sobre Isabel? Parece que el arte de escribir vidas por parte de la Compaa de Jess se vuelve un ejercicio en crear palimpsestos: sobre una base narrativa contada por un sujeto histrico, en este caso las religiosas, los bigrafos jesuitas pintan escenas dantescas que se desvan tanto de la base, que los receptores contemporneos se quedan maravillados.
En conclusin, la intervencin de los confesores y guas espirituales en la escritura de biografas de religiosas se extralimita en los caso de Catarina de san Juan e Isabel de la Encarnacin. Adornan los relatos con aventuras externas e internas al sujeto. Entretejen el fervor religioso del individuo con una serie de andanzas singulares. Si las prcticas de oracin de santa Teresa de vila eran cuestionadas por irregulares y sor Juana Ins de la Cruz fue procesada en secreto por el Santo Oficio por haber discurrido sobre las finezas de Cristo, en qu cosa estaban pensando estos bigrafos con la inclusin de conductas tan extraas por parte de Isabel y Catarina? Segn la doctrina propiciada por la Compaa de Jess, en el caso de Puebla de los ngeles, especficamente, por el padre Godnez, las manifestaciones exuberantes de lo espiritual eran la mejor manera de demostrar el adiestramiento de Loyola. Haba una lnea muy fina entre el teatro espectral interior y sus ruidosas, coloridas y agresivas expresiones exteriores.
Tambin, como he manifestado en este estudio, lo extico espiritual parece tener otra funcin: la documentacin y el adorno de las experiencias privadas religiosas se forjan en nuevas formas novelsticas que pudieran haber servido como entretenimiento. Las religiosas cuyas vidas privadas eran tan estrepitosamente fotografiadas, no podan ni contradecir ni corregir las exageraciones que llenaron las pginas de sus hagiografas. Los demonios desnudos que bailaron en sus habitaciones, su miedo frente a las extraas personificaciones de este constante y violento enemigo, el estado de ser un constante Otro deambulando como un fenmeno extrao enfrente a la conciencia colectiva espiritual poblana, seguramente habran avergonzado a las religiosas. Pero, convertida en protagonistas bizarras de ficciones hagiogrficas pierden la inmunidad de una vida privada.
[i] Uso el trmino vidas como gnero literario para referirme a las hagio-biografas escritas en la Nueva Espaa.
[ii] Los escritos del padre Ramos sobre la China Poblana se editan de esta manera: la primera parte, 1689, la segunda, 1690 y la tercera, en 1692.
[iii]Como aclara el mismo texto del padre Ramos, los chinos eran todos los que venan del oriente proveniente de las Filipinas.
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